Queremos aprovechar esta oportunidad para agradecerte todo lo que has hecho por nosotras durante los años que te hemos tenido.
No solo nos has enseñado Latín y Griego, sino que gracias a tu dedicación, paciencia y cercanía a tus alumnos, has conseguido lo que todo profesor desearía:
Recordar con cariño cada clase en la que nos transportábamos a la antigua Roma y Grecia, haciendo que estas lenguas muertas cobraran vida y llenaran nuestras mentes de historia y mitos. Un trocito de lo que nos enseñaste continuará a través de todos los estudiantes a los que has dado clase.
Tu jubilación es más que merecida, aunque te echaremos muchísimo de menos.
Esperamos que esta nueva etapa de tu vida esté llena de alegría, descanso y todas las cosas que le hagan feliz.
Con mucho cariño, Aitana y Ariane
Comparte esta información en tu red social favorita